moneda digital ¿cómo gestionarlo?
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El teléfono móvil hurtado contenía 15.000 euros en Bitcóins, ¿y ahora qué?

El teléfono móvil hurtado contenía 15.000 euros en Bitcóins, ¿y ahora qué?

Bitcóin, Blockchain, Criptomonedas, son conceptos que progresivamente se van incorporando a nuestro lenguaje y que evidencian la existencia de un nuevo sistema destinado a transformar íntegramente los sectores más tradicionales de nuestra economía.

Actualmente no existe la definición de criptomoneda en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, no obstante, el diccionario de Oxford la define como: “Una moneda digital que emplea técnicas de cifrado para reglamentar la generación de unidades de moneda y verificar la transferencia de fondos, y que opera de forma independiente de un banco central”.

Las criptomonedas más populares son los Bitcóins, una moneda que se basa en una contabilidad digital que, si bien es cierto que recoge la información del sujeto que compra y del que vende, no es menos cierto que dicha información no es verificada por ningún organismo, nadie puede certificar la veracidad de los datos del sujeto emisor ni las del receptor. En este sentido, los expertos ya han advertido que “no hay tecnología capaz de controlar las criptomonedas”.

Se trata de transferencias de fondos sin comisiones y que no dejan rastro, una nueva realidad tecnológica que su mera extensión ya está comportando, de forma inevitable, un incremento de los problemas relacionados con la misma, nos referimos a problemas jurídico-penales tales como estafas, robos y/o apropiaciones indebidas de criptomoneda que requieren no solo una novedosa regulación legal, sino también una interpretación judicial adaptada a las nuevas tecnologías y a sus constantes cambios.

Partiendo de las anteriores premisas, en el ámbito jurídico hay que destacar que ya han empezado a salir sentencias que citan expresamente la palabra Bitcóin como moneda virtual objeto de valoración en concepto de daños y perjuicios derivados de delito, no obstante, en tales sentencias ya se advera la enorme dificultad probatoria y de cuantificación que va a envolver a este nuevo mundo tecnológico.

A modo de ejemplo, el pasado 18 de junio de 2018, el Juzgado de Instrucción 2 de Barcelona dictó una Sentencia en virtud de la cual reconocía que “en dicho teléfono (hurtado por un taxista), el denunciante guardaba una aplicación “Monedero de Cripto-monedas (JAXX)”, inversiones de la moneda virtual BITCOIN, lo cual, según alega, le ha originado unos perjuicios de 15.000 euros, valor de sus inversiones en bitcoins en el momento de los hechos, siendo la pérdida en el momento actual de 9.000 euros”, concluyendo finalmente S.Sª que “no se puede acreditar tal perjuicio, pues el denunciante no lo puede en realidad determinar, ya que al formatearse el teléfono no hay manera de demostrar la cantidad en su caso pérdida, no pudiéndose cuantificar el perjuicio.”  (Sentencia 312/18, de 18 de junio de 2018).

En definitiva, estamos ante la punta de un enorme iceberg que solo el transcurso del tiempo nos permitirá descubrir su magnitud, extensión y complejidad, teniendo especial relevancia, en el ámbito del Derecho Penal, la interpretación jurisprudencial que se vaya formando frente a esta nueva realidad delictiva.